El problema de la basura
En el área metropolitana viven alrededor de 15 millones de personas que generan diariamente un kilo de residuos cada uno, aproximadamente. La Ciudad autónoma de Buenos Aires no tiene territorio para disponer su basura y lo hace en territorio de su vecino de la provincia de Buenos Aires. Esto, sumado al cierre de algunos de los centros de disposición final del CEAMSE, comenzó a generar el agrupamiento y movilización de vecinos que se niegan a la apertura de nuevos centros en sus barrios.
Sin duda la basura es uno de los principales problemas de las grandes ciudades, y más si se intenta reducir al máximo el daño y perjuicio ambiental que ella genera. En esta línea, Juan Manuel Velasco impulsó en la Legislatura porteña la sanción de la ley 1.854 en el año 2005, y una vez a cargo del Ministerio de Medio Ambiente de la Ciudad la reglamentó en Mayo de 2007.
El objetivo es reducir la cantidad de basura que se disponga en relleno sanitario: en una primera etapa se implementará la separación de los residuos urbanos en húmedos y secos, siendo los primeros enviados a disposición final y los segundos a centros de selección para la posterior reventa de los materiales reciclables.
No sólo es importante esta medida por la posibilidad de recuperar los materiales que uno desecha, si no también para evitar el daño ambiental que generan los materiales no biodegradables.
Norte III es el centro más grande del mundo de recepción de basura diaria, con lo que el área metropolitana de José L. Suarez y Campo de Mayo es el territorio donde más cantidad de desechos se entierran. En las montañas de basura que se arman cotidianamente, se ve de todo: basura orgánica, bolsas, gomas y ruedas de autos, maderas, plásticos, hierros y hasta una góndola de supermercado.
Los líquidos que la descomposición provoca se llama lixiviados; es extremadamente contaminante y para su posterior vuelco en la cuenca Matanza-Riachuelo se trata con productos químicos. Resulta muy difícil medir el daño de este desecho en el río, ya que las aguas del mismo ya se encuentran altamente contaminadas, por diversas causas: desechos urbanos, de asentamientos, de fábricas legales e ilegales, de basurales a cielo abierto, etc. Porque aunque parezca increíble, frente al CEAMSE funciona descaradamente un basural clandestino. Sus desechos se suman con los “tratados” por la planta y las napas de las que toman los vecinos de la zona se contaminan con esa descomposición.
En todo este proceso y sin querer, los cartoneros a partir de la crisis de 2001 están cumpliendo una función social y ambientalista importante. Ahora con la creación de centros verdes, esa función estará reconocida y regulada por el gobierno, lo cual no sólo integra su trabajo al proceso de higiene urbana, sino que les otorga la posibilidad de dejar de recoger basura en las calles, con el riesgo que esto significa, para hacer el trabajo de separación en galpones preparados para este fin.
Así se estima que en 10 años se reducirá el 75% la basura dispuesta en relleno, y con ellos la cantidad de lixiviado que se genere.
Es fundamental la tarea que cada uno de los ciudadanos realice con sus propios residuos, reduciendo el consumo de productos con packaging, separando, reutilizando (comprar pilas recargables, por ejemplo), coordinando con las cooperativas de cartoneros la recolección de materiales reciclables y concientizandose que el problema ambiental es un problema de todos y a largo plazo.
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